Primeros votos de cinco novicios jesuitas, uno de ellos alumni de Ingeniería Informática en Deusto, en Loyola

Alex Leonardo Hernández, SJ

09 September 2026

Basílica de Loyola

En una eucaristía celebrada el pasado 5 de septiembre en la Basílica de Loyola y presidida por el P. Provincial Enric Puiggròs, los novicios Adrián Gallart Perales, Alberto Lago Rodríguez, Alex Leonardo Hernández -antiguo alumno de la Facultad de Ingeniería de Deusto-, Borja Moraleda de Heredia e Iván Martínez Herrero prometieron voto de pobreza, castidad y obediencia perpetuas en la Compañía de Jesús, después de dos años en el Noviciado de Bilbao. 

Nacido en Ocotepeque (Honduras), Álex Leonardo Hernández tiene 28 años de edad. Con familia en San Sebastián desde hace muchos años, llegó a Eusladi hace cuatro y comenzó a estudiar en la Universidad de Deusto, apoyando en el campus y en MAG+S Donostia la actividad pastoral. También está graduado en Ingeniería de Sistemas Informáticos y cuenta con un postgrado en Ciberseguridad para la industria.

El paso por Deusto en la vocación

Desde hacía ya varios años, Alex se había planteado grandes planes profesionales para su futuro, como terminar la carrera, tratar de alcanzar un buen puesto de trabajo y, si se pudiera, tener una estabilidad económica lo más pronto posible. Planes como los que puede tener cualquier otra persona que se encuentra en el mundo universitario.

En medio de un proceso de búsqueda, en el que quería encontrar un sentido para su vida, se encontró con la Compañía de Jesús en Donostia-San Sebastián. Por aquel entonces, en 2021, apenas sabía nada de los jesuitas ni tenía ningún contacto previo con ellos. Sin embargo, buscando algún tipo de acción social en la ciudad, que le ayudara a sentirme mejor conmigo mismo y a pensar que estaba haciendo algo bueno por el mundo, se encontró con la ONG Alboan, con quien empezó a colaborar en diferentes actividades de voluntariado.

A través de esa experiencia y de las conversaciones con algunos jesuitas que fue conociendo, fue descubriendo una manera de vivir la fe que unía la espiritualidad con el compromiso por los demás. Pasado un tiempo, sentía que su fe —por aquellos años, bastante destrozada— y su deseo de colaborar en lo social no podían estar separados. Fue entonces cuando descubrió la Pastoral MAG+S, dirigida a jóvenes universitarios y profesionales, y supo que había un pequeño grupo en la ciudad.

Al enterarse de que eran jóvenes como cualquier otro, que se esforzaban por construir un futuro mejor, pero que, al mismo tiempo, consideraban importante la vivencia espiritual, Alex supo que esa pequeña comunidad era su lugar.

En 2022 empezó a estudiar su segundo grado, Ingeniería Informática, en la Universidad de Deusto, en el Campus de Donostia-San Sebastián. Pero, los primeros días en la Universidad le daba vergüenza y miedo identificarse como creyente. Le asustaba que sus compañeros se enteraran de su fe. Trataba de ser discreto a la hora de mostrar interés por las actividades propuestas desde Deusto Campus, como las Eucaristías semanales en el campus o la misa de jóvenes de la Iglesia del Sagrado Corazón, en la calle Andia. No sabía cómo posicionarse.

En uno de sus acompañamientos espirituales con un jesuita en el campus, le comentaba que sentía que negaba a Dios delante de los demás, que el miedo se apoderaba de él y que no era capaz de vivir el Evangelio de Jesús. Una de las cosas que le comentaba su acompañante era que quizá «yo podía ayudar a otros a salir de ese miedo que también podía estar invadiendo sus vidas si no escondía mi vivencia de fe». Y era verdad. Con el paso de las semanas, fue conociendo a otras personas que se animaban a participar en las actividades de Deusto Campus, no solo en Donostia, sino también en Bilbao.

Poco a poco, se fue comprometiendo también como colaborador de la Pastoral dentro y fuera del campus, ya fuera en el ámbito de la comunicación, en actividades de transmisión de la fe o en el ámbito social.

¿Y qué tuuvo que ver todo esto con su vocación? Para Alex, fue el inicio de un aprendizaje: descubrir que anunciar el Evangelio también significa hacerlo en medio de un mundo que está roto, en el que muchas personas no encuentran sentido a sus vidas, y en el que “muchas veces se te puede ver y juzgar como un bicho raro por creer en Jesús”.

A través de las experiencias que vivió en la Universidad, descubrió que Dios tenía un proyecto para su vida. Al principio pensaba que su carrera profesional estaba desvinculada de la misión de la Compañía de Jesús en la Iglesia y en el mundo. Pero se dio cuenta de que no es así.

Con el tiempo, el joven jesuita se hizo consciente de que el mundo no es mejor simplemente porque las personas progresen o porque la tecnología avance. “Si existen personas que son explotadas y cuyos derechos son violentados, no podemos hablar de desarrollo únicamente desde el mundo de la empresa y la tecnología”, asegura.

En este sentido, su paso por la Universidad le ha transmitido valores humanos y espirituales y, a través de la experiencia compartida con otros, ha descubierto que Dios sigue haciéndose presente en los más desfavorecidos. También ha aprendido que no debe buscar solo su propio amor, querer e interés, sino que debe ser servidor de los demás, tal como el mismo Jesús lo hizo y como nos exhorta en Mateo 25, 31-46.

Tras emitir sus votos de pobreza, castidad y obediencia delante de Jesús, presente en Cuerpo y Sangre, Alex quiere “alcanzar ese MÁS, ese MAGIS, para la Mayor Gloria de Dios, así como ser partícipe, junto a otros y otras, de la construcción de un Reino en el que podamos amarnos de verdad, sin diferencias, y preguntarme cada día”.

Alex Leonardo Hernández SJ es donostiarra, de origen hondureño. Nacido en Ocotepeque, Honduras, tiene 28 años. Está graduado en Ingeniería en Sistemas Computacionales, por la Universidad Tecnológica de El Salvador; Posgrado de Especialidad en Ciberseguridad para la Industria, por la Universidad Tecnológica de El Salvador; y es antiguo alumno del grado en Ingeniería Informática, Universidad de Deusto (Campus San Sebastián).