La Universidad de Deusto lanza la segunda edición de AmIAire para medir la contaminación en los centros escolares e identificar su origen

Este proyecto de ciencia ciudadana permitirá actuar y tomar decisiones
 

Dos escolares, niño y niña, situaddos prácticamente de espaldas a la foto, colocan en la rama de un árblo una pegatina para atrapar la contaminación.

29 September 2026

Bilbao

¿Hasta qué punto es limpio el aire que respiran los escolares durante el recreo o en las inmediaciones de sus colegios? Con el objetivo de dar respuesta a esta pregunta y educar en la cultura de la evidencia científica, la Universidad de Deusto, en colaboración con la Fundación Ibercivis y la iniciativa Scicling, ha puesto en marcha la segunda edición de AmIAire, un proyecto de ciencia ciudadana que combina tecnología móvil, inteligencia artificial y movilidad sostenible.

Tras los resultados de su primera experiencia, el programa vuelve este curso 2026-2027 ampliando su alcance ya que, esta vez, además de medir la contaminación, se identificará de dónde proviene: tráfico, industria, obras, polvo natural…. Para ello, el alumnado de entre 7 y 18 años de centros educativos de toda la geografía nacional recogerá y analizará partículas en suspensión (PM10 y PM2.5) en su entorno escolar, conocerá las posibles fuentes de contaminación y reflexionará sobre las decisiones que pueden contribuir a un aire más limpio.

IA y papeles con vaselina

El método de captación es sencillo y eficaz. El estudiantado instala en farolas, árboles o fachadas del centro educativo pequeños sensores elaborados con cartulina blanca y una fina capa de vaselina. Tras siete días expuestos a la intemperie, las partículas microscópicas en suspensión, especialmente las fracciones PM10 y PM2.5, consideradas por la Organización Mundial de la Salud como unas de las más perjudiciales para el sistema respiratorio, quedan adheridas a la superficie.

Para el análisis de las muestras, el alumnado de Educación Primaria empleará lupas y observación de laboratorio para constatar el nivel de suciedad, y el estudiantado de Secundaria utilizará sus propios teléfonos móviles y una aplicación dotada de inteligencia artificial desarrollada íntegramente por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto.
Este software no solo reconoce automáticamente los niveles de contaminación a partir de la imagen fotográfica del papel, sino que incorpora un algoritmo capaz de identificar la posible fuente de origen del contaminante (como emisiones del tráfico o calefacciones) y de medir de forma automatizada las concentraciones de partículas. Cada muestra será geolocalizada e integrada en un mapa virtual accesible al público, ampliando la base de datos recopilada en la edición anterior del proyecto AmIAire.

Ciencia y bicicleta

El proyecto AmIAire no se limita al laboratorio y el aula, sino que incorpora el deporte como vehículo de transmisión. Como parte de la iniciativa, investigadores de Scicling realizarán rutas de divulgación en bicicleta conectando físicamente los centros participantes y acercando la figura del investigador a las aulas. El viaje busca visibilizar la importancia de la movilidad activa e itinerarios escolares seguros, conectando ciencia, medioambiente y deporte.

El investigador que lidera AmIAire, Diego Casado, destaca el valor transformador del proyecto al fomentar el pensamiento y el compromiso con la salud pública entre las nuevas generaciones.

Calendario y desarrollo en las aulas

El plazo de preinscripción para los centros interesados ya se encuentra abierto desde septiembre a través de la web oficial del proyecto amiaire.org. 
Durante los meses de octubre y noviembre, la Universidad de Deusto e Ibercivis ofrecerán talleres virtuales de formación y adecuarán los materiales didácticos y contenidos a las distintas realidades de las aulas, incluyendo versiones en lectura fácil y traducción a lenguas cooficiales. Las campañas de medición sobre el terreno se desarrollarán de manera continua entre enero y mayo de 2027.

El cierre de esta segunda edición de AmIAire culminará entre mayo y junio con un evento final donde se presentarán las conclusiones globales del mapa de calidad del aire y se evaluará el impacto cualitativo del aprendizaje entre el estudiantado participante.