El examen escrito sigue siendo el método de evaluación predominante en la universidad pública española, según estudio de Deusto

El estudio ‘Assessment practices in Spanish universities: a nationwide update seven years on’ del investigador de la Universidad, Ernesto Panadero, urge a repensar los métodos de evaluación ante la llegada de la IA generativa. 

Clase de la Universidad de Deusto

19 February 2026

Bilbao Campus

Un estudio coordinado por la Universidad de Deusto constata que el examen escrito final sigue siendo el método de evaluación principal en las universidades públicas españolas.  ‘Assessment practices in Spanish universities: a nationwide update seven years on’ advierte además de la necesidad urgente de repensar este sistema de evaluación ante la llegada de la IA generativa.

Tras analizar 1.434 guías docentes pertenecientes a 45 universidades públicas durante el curso académico 2022-2023, el estudio coordinado por el investigador de la Facultad de Educación y Deporte de la Universidad de Deusto, Ernesto Panadero, concluye que, pese a las recomendaciones pedagógicas hacia modelos más centrados en el estudiante, la evaluación en la universidad pública española sigue mayoritariamente vinculada a métodos tradicionales, como el examen escrito final, que sigue siendo la herramienta de evaluación principal y representa más del 50% de la calificación.

El examen escrito final como elemento de evaluación principal está presente en el 72% de las asignaturas analizadas y representa, de media, el 57% de la calificación final del estudiante. Esta cifra sitúa al examen muy por encima de otros métodos de evaluación como son los trabajos individuales (38,6%) o las actividades prácticas (54,2%), que suelen tener un peso significativamente menor en la nota global. Respecto a la evaluación continua, entendida como la suma de exámenes parciales más que como una evaluación de procesos formativos diversos, está presente en el 36,1% de las guías.

Mayor relevancia del examen escrito en ciencias e ingeniería

El equipo de investigación, que lo completan Alaitz Amezua (Universidad de Deusto), Javier Fernández Ruiz (Universidad Autónoma de Madrid), Carlos Rodríguez Hernández (New Jersey Institute of Technology) y Juan Fraile (Universidad Francisco de Vitoria), ha detectado diferencias en la forma de evaluar según las facultades. Las ramas de ciencias e ingeniería, más tradicionales, se decantan en mucha mayor medida por las pruebas escritas. En contraste, las artes, humanidades y ciencias sociales muestran una mayor diversificación al tener más en cuenta la aportación de portafolios y trabajos como parte de la evaluación.

El estudio observa, asimismo, una evolución progresiva a lo largo de los diferentes cursos del grado. Mientras que en primero el examen final tiene mucho peso (74,2%), en cuarto curso su utilización desciende al 65,5%, dando mayor importancia a los trabajos individuales y proyectos finales. A esta diversificación gradual, el equipo investigador lo define como "cambio incremental".

La asignatura pendiente: la participación estudiantil

Uno de los puntos más críticos del informe es la escasa presencia de métodos que involucren al alumno en su propio proceso evaluativo. A pesar del énfasis académico en la importancia de la autonomía del estudiante, menos del 5% de las guías docentes mencionan explícitamente la autoevaluación o la evaluación entre pares (coevaluación).

Además, la participación del estudiante en la toma de decisiones sobre la calificación es prácticamente inexistente en la documentación oficial de las asignaturas. El informe constata que la evaluación sigue siendo un proceso unidireccional donde el docente mantiene el control absoluto sobre la certificación de los conocimientos.

Nuevo escenario con la IA

Este estudio, realizado antes de la integración masiva de la Inteligencia Artificial Generativa en las aulas, advierte del gran desafío que supone la llegada de la GenAI para las universidades españolas de cara a la diversificación de sus métodos de evaluación. Según el equipo investigador, la prevalencia de exámenes escritos y trabajos individuales, más vulnerables a herramientas como ChatGPT, obliga a repensar de forma urgente los métodos de evaluación para evolucionar hacia modelos más dialógicos, participativos y basados en el desempeño real del estudiante.

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Más info sobre Ernesto Panadero www.ernestopanadero.es