Ramón Jáuregui defiende que la UE disponga de un sistema defensivo propio con el que afrontar los retos internacionales

Asistentes al acto El despertar geopolítico de la Unión Europea

19 May 2022

Madrid Headquarters

“La UE es imprescindible. Solo estando juntos podemos enfrentar los grandes retos que nos afectan”. Así de rotundo se manifestó el exministro y ex eurodiputado Ramón Jáuregui durante su intervención en la jornada ‘El despertar geopolítico de la Unión Europea’, celebrada el pasado 19 de mayo en la sede de Deusto Business School en Madrid.

La conferencia, presentada por la directora corporativa de Deusto Business School, Marta Aguilar, estaba enmarcada dentro del Programa Integral Unión Europea, cuya directora académica, Susana del Río fue también ponente, mientras que el vicepresidente de la Asociación Española de Fundaciones y Economista del Estado, Vicente Montes, actuó de moderador.

Durante sus respectivas intervenciones, tanto Susana del Río como Ramón Jáuregui, se mostraron convencidos de la necesidad de reforzar la Unión Europea, que afronta un momento decisivo que ha quedado patente por diversos acontecimientos, que van desde la crisis económica, a la del Brexit, pasando por ocasionada por la pandemia y más recientemente marcada por la reciente guerra en Ucrania. Todas estas situaciones han acabado por influir sobre la toma de una serie de decisiones que afectan directamente al desarrollo de la autonomía estratégica europea y a su posicionamiento en el tablero mundial.

Entre las distintas estrategias a seguir y para hacer frente a retos tan relevantes como el de la seguridad y la defensa, Ramón Jáuregui abogó por la idea de impulsar un sistema de defensa europeo propio con el que operar en las escenas internacionales. Aseguró, no obstante, que este sistema deberá hacerse en diálogo con la OTAN. “Habrá que encontrar una solución que fortalezca la defensa europea sin perjuicio de fortalecer la OTAN, pero no hay que poner todos los huevos en esa organización, sino tener un sistema que le permita jugar en el tablero internacional”, señaló. Y añadió que con EE UU tenemos muchas cosas en común, “pero también existen diferencias de intereses”.

Por su parte, Susana del Río opinó que, junto con la posible creación de un sistema de defensa europeo, sería importante impulsar “una diplomacia real de Europa que, aunque propia, mantenga una coordinación con la OTAN.

Los ponentes coincidieron asimismo en destacar que los importantes acontecimientos vividos en los últimos diez años están colocando a la UE frente a un momento prácticamente refundacional. También coincidieron en señalar que la reacción europea ha sido tan positiva que ha sorprendido positivamente a quienes, como ellos, se declaran firmemente europeístas. El despertar geopolítico está siendo consecuente con los retos que se han presentado, afirmaron. Y destacaron también que se han conseguido respuestas unitarias a pesar de las contradicciones internas de los países.

Asimismo, coincidieron en su férrea defensa de la Unión Europea, en especial por cuanto supone de defensa de un modelo de libertades y valores. Pero el nuestro no es un modelo generalizado en el mundo. Solo el 40% de la población mundial vive en democracia y las autocracias se están afianzando, por lo que, según expuso Jáuregui, es fundamental “que Europa sea capaz de articular su papel en el mundo occidental”.

Preguntados por el moderador sobre cuál sería para ellos el mejor diseño de gobernanza europeo, el exeurodiputado señaló que se debería dotar de más poder a la Comisión Europea y hasta al Parlamento europeo, porque en la actualidad la mayor parte de decisiones de calado se toman por parte de los estados y no hay que olvidar que los intereses nacionales producen fracturas y tensiones.

También se refirió a algunas medidas que están en este momento encima de la mesa, como la de incorporar al euro a todos los países que tienen ya comprometida su adopción o la de articular una estructura política paralela a la UE que permita la adhesión rápida a países que, como Ucrania o algunos balcánicos, por ejemplo, tienen vocación, pero en estos momentos están lejos de poder cumplir con los requisitos económicos para poder hacerlo. Se trataría de una idea que, tanto Del Río como Jáuregui explicaron que implicaría una reforma del Tratado.