26 febrero 2026
Bilbao
El pasado 24 de febrero tuvo lugar el II Encuentro de Impacto Social, impulsado por Eraldatu bajo el título “Del propósito al impacto: el alma que mueve a las organizaciones”.
Eraldatu es una iniciativa colaborativa formada por Fundación Antonio Aranzabal, Universidad de Deusto, Sinnple —impacto socioambiental—, Rural Kutxa (Acción Social), Artizarra Fundazioa, ECODE Fundación, EDE Fundazioa y Urbegi, junto con profesionales referentes en el ámbito del impacto social como Jose Luis Ruiz de Munain, Libe Mancisidor, Gorka Goikoetxea, Paul Ortega, Eduardo Jauregui Torrecilla, Esther Unceta-Barrenechea Olazar, Ivan del Caz de Diego, Oscar Ugarte, Carlos Barbed, Luis Artola, Andrea Esteve y Asier Divasson Jaureguibarria. Todos ellos trabajan de forma conjunta para impulsar una cultura organizacional orientada al propósito y al impacto social positivo, contribuyendo a la transformación del tejido empresarial y social.
Este encuentro reunió a representantes del ámbito empresarial, institucional y académico para reflexionar sobre el papel del impacto social como eje estratégico de las organizaciones. La bienvenida e inicio del encuentro contó con la intervención de Jokin Aranzabal, Patrono de la Fundación Antonio Aranzabal, quien explicó el propósito de la asociación y enmarcó el encuentro.
A continuación, Ainara Basurko, Diputada Foral de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, realizó la apertura institucional, destacando el papel clave de las empresas como agentes de transformación y la necesidad de avanzar hacia modelos que integren el impacto social de forma estratégica y medible.
MESA 1. CONCEPTO DEL IMPACTO
En la primera mesa redonda, moderada por Javier Martínez, participaron Mª Ángeles León (Open Value Foundation), Óscar Ugarte (Seed Capital Bizkaia) y Juan Barbed (Rooral), quienes reflexionaron sobre qué significa realmente generar impacto y cómo trasladarlo al ámbito empresarial.
El debate dejó una idea central: el impacto consiste en impulsar un cambio intencional, consciente y medible, capaz de transformar realidades sociales, económicas y territoriales. La intención es el punto de partida, pero debe ir acompañada de coherencia entre lo que la organización comunica y lo que ejecuta en su actividad diaria.
La medición no puede limitarse al reporting o al cumplimiento normativo, debe servir para orientar decisiones estratégicas, definir prioridades y evaluar si realmente se está generando valor social y económico. Además, se destacaron la importancia del territorio y la colaboración público-privada como vías para fortalecer la cohesión y el compromiso local.
MESA 2. LA VISIÓN DE LOS JÓVENES
La segunda mesa puso el foco en la mirada de las nuevas generaciones. Moderada por Eduardo Jauregui, contó con la participación de Olatz Alberdi, Alejandra Nin, Marta Rebollo y Mireia Uria, estudiantes del doble grado ADE + Derecho en Deusto Business School (campus de San Sebastián).
En el debate se evidenció que, aunque existe un conocimiento creciente sobre impacto social, especialmente en el ámbito universitario, se necesita avanzar hacia una mayor aplicación práctica en la empresa, desde una perspectiva estratégica para que sea útil y transformadora.
Desde la perspectiva de los jóvenes, el impacto se planteó no como un elemento opcional, sino decisivo en su ponderación de las organizaciones. Las nuevas generaciones valoran empresas con propósito claro, coherencia entre discurso y acción, transparencia y una contribución tangible a la sociedad. Ya no se trata solo de acceder a un empleo, sino de identificarse con la organización y sentirse parte de un proyecto con sentido.
MESA 3. CLAVES PARA MEDIR Y MULTIPLICAR EL IMPACTO
La tercera mesa, moderada por Iranzu Sainz de Murieta, reunió a Iñigo Guinea (Guiar Group, GHI Smart Furnaces), Jon Kepa Izaguirre (A&B Laboratorios de Biotecnología) y Agustín Del Canto (OKIN) para abordar una cuestión clave: ¿medir el impacto es útil o realmente necesario?
La conclusión fue clara: medir es imprescindible para convertir el propósito en acción. El impacto exige intención estratégica, foco y coherencia sostenida en el tiempo. La medición permite tangibilizar el propósito, transformar ideas en decisiones concretas y generar aprendizajes continuos. Ayuda a diferenciar entre lo que la organización hace y el impacto que verdaderamente quiere lograr, facilitando la priorización y la alineación estratégica.
El debate incorporó además la dimensión del legado, especialmente relevante en la empresa familiar: qué queremos transmitir a las próximas generaciones y cómo aseguramos que el impacto positivo forme parte de esa herencia.
CLAUSURA
El encuentro concluyó con las conclusiones presentadas por Cristina Aragón, profesora de Deusto Business School, quien sintetizó las principales ideas y aprendizajes de la jornada.
El cierre institucional corrió a cargo de Jon de Lapatza, presidente de Artizarra Fundazioa, quien tras unas palabras subrayando la relevancia del impacto en la sociedad, dio paso a Asier Amabarri. El Director de Innovación Social y Agenda 2030 del Gobierno Vasco enfatizó la importancia de seguir impulsando espacios de encuentro que fomenten la colaboración entre organizaciones y contribuyan a integrar el impacto social como un elemento central en la estrategia empresarial y en la construcción de un futuro más sostenible y comprometido con el bien común.