Manuel Cuenca hace un acercamiento al ocio interior en el ciclo de conferencias "Sumar vida a nuestros años"

Conferencia de Manuel Cuenca

23 junio 2026

Bilbao

En el marco del ciclo de conferencias "Sumar vida a nuestros años", la Asociación de Personas Jubiladas de la Universidad de Deusto Pedro Fabro celebró el 19 de mayo la ponencia "Ocio interior", a cargo de Manuel Cuenca. Ante 45 personas y 4 online, el autor reflexionó sobre los cambios radicales en el consumo del ocio desde finales del siglo XX hasta el siglo XXI y expuso su nuevo concepto del ocio.

Según presentó, se ha pasado de un ocio estático y regulado (como sentarse a ver los pocos canales de televisión de los años 80) a un ocio omnipresente, individualizado y digitalizado (plataformas de streaming, Spotify, uso constante del móvil y auriculares). En este contexto, el ocio actual ya no se define por "hacer actividades", sino por consumir "experiencias empaquetadas". De ahí, que las generaciones jóvenes (Millennials y Generación Z) prioricen el ocio, el vivir a tope y el disfrutar el momento presente por encima de los valores materialistas tradicionales como el trabajo, la seguridad o la acumulación de bienes físicos (pisos, discos, libros).

Frente a las investigaciones tradicionales que dividen el ocio según el espacio físico (dentro o fuera de casa), Manuel Cuenca define el ocio interior como una vivencia íntima y espiritual (ligada al espíritu, del latín spirare: lo que da vida y sentido). Tiene sus raíces en la escolé griega (la actividad no utilitaria que se hace por sí misma) y se fundamenta en tres pilares éticos clásicos: la libertad (para ser, no solo para elegir), la satisfacción profunda y la gratuidad (difícil de entender en una sociedad mercantilizada).

Para el profesor Cuenca, el ocio interior tiene tres ámbitos fundamentales. El primer ámbito fundamental es “el amor y los vínculos”, respaldado por el histórico estudio de Harvard (mencionado a través de Robert Waldinger) y que demuestra que las personas más sanas y felices son las que mantienen relaciones cálidas y estrechas. Este se manifiesta en la familia (espacio de acogida), la amistad (esencial para disfrutar la vida en común) y el voluntariado/asociacionismo (donde el desprendimiento genera bienestar personal).

Asimismo, requiere el “cuidado de los vínculos” que comienza por el cuidado de uno mismo y se ejercita a través del diálogo auténtico (un encuentro con presencia, cuerpo y rostro, que requiere no tener prisa y que funciona como un "acto lúdico inútil" que nos acerca al otro), y la escucha profunda (un proceso transformador que exige silenciarse para darle voz al otro, teniendo incluso efectos sanadores).

El segundo ámbito fundamental es la “mirada atenta”, cuyo objetivo es la belleza, entendida no solo como algo exterior, sino como una conexión íntima con el espíritu que genera calma y emociones positivas. Esta mirada que busca el descubrimiento de lo sencillo implica detenerse ante lo cotidiano (el olor, la primavera, los objetos comunes como un caballito de cartón que actúa como metáfora de la infancia) en lugar de correr constantemente hacia lo exótico. Igualmente, con una mirada creativa, el ocio permite separarse de la rutina, usar la fantasía e iniciar una introspección. Mirar atentamente no cambia el objeto exterior, sino que transforma al espectador y diferencia una vida consciente y sentida de una que no lo es.

Por último, el tercer ámbito fundamental es "la espiritualidad o encuentro consigo mismo", aspecto ligado a la necesidad de calma, introspección y freno a la dispersión de la vida moderna.