La mayoría de la ciudadanía quiere hacer su vida cotidiana a menos de 15 minutos de casa, pero sigue dependiendo del coche para trabajar

Un estudio internacional liderado por la Universidad de Deusto identifica cómo imaginan los europeos y europeas la movilidad del futuro y aporta nuevas claves para diseñar ciudades más sostenibles, saludables y adaptadas a las necesidades reales de las personas.

Estudio sobre cómo imaginan las personas las ciudades

06 julio 2026

Bilbao

Poder ir andando al supermercado, disfrutar de un parque cercano o tener una parada de transporte público a pocos minutos de casa. Ese es el modelo de ciudad que prefieren la mayoría de la ciudadanía europea, según una investigación liderada por la Universidad de Deusto y publicada en la revista científica Sustainable Development.

El estudio, desarrollado en el marco del proyecto europeo V2G-QUEST coordinado por el investigador Cruz Borges, ha analizado las respuestas de 650 personas de distintos países europeos para conocer cómo les gustaría desplazarse en su vida cotidiana y hasta qué punto esas preferencias encajan con el modelo de la denominada "ciudad de los 15 minutos".

Los resultados muestran un mensaje claro: las personas desean que los servicios cotidianos estén cerca de casa y puedan alcanzarse caminando, pero consideran que actividades como ir al trabajo o a la universidad siguen requiriendo desplazamientos más largos y el uso del coche o del transporte público. "La sostenibilidad urbana no depende únicamente de cambiar los hábitos de las personas, sino también de ofrecer ciudades que hagan posible vivir de otra manera", explica el equipo investigador.

Tres formas de entender la movilidad

El análisis permitió identificar tres grandes perfiles de movilidad entre la población europea. El primero agrupa a quienes prefieren desplazarse caminando siempre que sea posible. El segundo reúne a personas que combinan los desplazamientos a pie con el uso habitual del coche. El tercero corresponde a ciudadanía que depende principalmente del vehículo privado o del transporte público para realizar buena parte de sus desplazamientos diarios.

Uno de los resultados más relevantes es que existe un amplio consenso en torno a la conveniencia de tener cerca servicios como los comercios de barrio, las zonas verdes, los parques infantiles o las paradas de transporte público. En cambio, el trabajo y la universidad aparecen como los principales obstáculos para avanzar hacia un modelo urbano basado en la proximidad.

Para los investigadores, estos resultados ofrecen información muy valiosa para quienes planifican las ciudades del futuro. Y es que las políticas urbanas no pueden partir de la idea de que toda la ciudadanía tiene las mismas necesidades. Comprender cómo se mueve la población y qué considera una distancia razonable para acceder a cada servicio permite diseñar barrios más accesibles, reducir emisiones, mejorar la calidad de vida y favorecer una movilidad más saludable.

Además, el estudio pone de manifiesto que muchas decisiones de movilidad no responden únicamente a preferencias personales, sino a las oportunidades que ofrece el entorno urbano. En otras palabras, las personas utilizan el coche en muchos casos porque la ciudad todavía no les ofrece alternativas suficientemente cómodas, cercanas o eficientes.

Investigación europea con impacto social

Este trabajo forma parte del proyecto europeo financiado por la asociación europea Driving Urban Transitions (DUT) y el Ministerio de Ciencia e Innovación de España. La investigación está liderada desde la Universidad de Deusto por el investigador Cruz Borges, junto con el equipo de Deusto Sustainable Research Group, y refleja el compromiso de la institución con una investigación de excelencia orientada a responder a los grandes retos de la sociedad, como la transición hacia ciudades más sostenibles, resilientes e inclusivas.

A través de proyectos europeos de investigación e innovación, la Universidad de Deusto desarrolla conocimiento científico que ayuda a administraciones públicas, empresas y responsables políticos a tomar decisiones basadas en evidencia para construir entornos urbanos que mejoren la calidad de vida de las personas y contribuyan a la lucha contra el cambio climático.

El estudio demuestra que avanzar hacia ciudades más sostenibles no consiste únicamente en transformar el espacio urbano, sino también en comprender cómo viven, se desplazan y qué necesitan realmente las personas. Escuchar a la ciudadanía y convertir ese conocimiento en políticas públicas será una de las claves para diseñar las ciudades del futuro.