14 julio 2026
Bilbao
El Trabajo Fin de Grado (TFG) del estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, Daniel Delgado Uriarte, ha logrado descifrar, mediante una simulación informática, el comportamiento del polietileno doméstico ante la llegada de los nuevos combustibles verdes, como el hidrógeno, ofreciendo una fórmula matemática muy precisa para frenar las fugas de gas. Este TFG ha hallado la manera de evitar fugas de hidrógeno por las juntas y tuberías de las casas, mediante el control de la presión del propio plástico de las tuberías. Así, cuando el hidrógeno llegue definitivamente a los hogares, la red de distribución será un entorno completamente estanco, eficiente y seguro.
La descarbonización y la transición ecológica mediante alternativas limpias han situado al hidrógeno en el centro del escenario energético mundial. Así lo demuestran proyectos relevantes como el Corredor del Hidrógeno Vasco que buscan transformar el panorama energético industrial y residencial, introduciendo gradualmente este gas renovable mezclado con el gas natural de toda la vida (metano) en las redes de distribución actuales. Sin embargo, esta revolución verde plantea un desafío de cara a los hogares, cocinas y calderas: ¿están preparadas las tuberías de las casas para transportar este nuevo combustible de forma segura?
¿Están preparadas las tuberías de las casas?
Hasta ahora, la mayoría de los estudios científicos se habían centrado en las grandes conducciones metálicas de alta presión, pero el TFG de Daniel Delgado Uriarte pone el foco en el último tramo de la cadena: el ámbito doméstico. Su estudio se centra, por tanto, en el momento en que el gas llega a las ciudades y entra en los hogares, momento en el que ya no viaja por acero, sino a través de tuberías y componentes plásticos, concretamente de polietileno.
El rigor científico del trabajo de Daniel Delgado le ha valido su publicación en la prestigiosa revista internacional ACS Applied Polymer Materials, de la American Chemical Society, un reconocimiento inusual en esta etapa universitaria. El artículo lo firma junto al tutor de su TFG, Alejandro López, profesor, investigador y doctor en ingeniería.
Simulación perfecta
Según se explica en el TFG, el polietileno es un material excelente por su resistencia y bajo coste. Sin embargo, no es completamente macizo, contiene pequeños huecos dinámicos (volumen libre) que en combinación con el tamaño diminuto de la molécula de hidrógeno hace que esta pueda filtrarse con mucha facilidad a través de esos microhuecos, pudiendo ocasionar pérdidas de energía, riesgo de acumulación de gas inflamable en espacios cerrados o incluso el desgarro interno del propio plástico (fenómeno llamado ‘blistering’).
Lo que ha hecho este estudiante de ingeniería en su TFG para estudiar este fenómeno, sin riesgos ni altos costes, es recurrir a la ‘Dinámica Molecular’ de código abierto. Es decir, diseñó un entorno informático -una especie de microscopio virtual de computación- capaz de simular de forma exacta y fotograma a fotograma cómo interactúan los átomos de gas con el plástico real. Para que la simulación fuera perfecta y no tuviera errores estadísticos, aplicó un estricto método de compresión a alta presión y enfriamiento paulatino, logrando replicar de forma exacta la densidad del plástico doméstico.
Un descubrimiento clave para la seguridad del hogar
Este TFG ha descubierto algo fundamental para que el hidrógeno llegue con seguridad a las casas, y es que la capacidad del plástico para frenar el hidrógeno y evitar su fuga o filtrado depende por completo de si el material está libre o comprimido mecánicamente.
Además del éxito que supone la publicación de un artículo sobre un TFG en una revista científica, cabe destacar la utilidad de esta investigación para la ciudadanía. El trabajo de Daniel ofrece a ingenieros e ingenieras una herramienta matemática directa, gracias a la cual, ya no necesitarán meses de costosas simulaciones, sino que bastará con calcular la compresión del plástico para saber cómo se comportará el hidrógeno en las tuberías de las casas.
Esto se traduce en un diseño de infraestructuras domésticas mucho más seguro, permitiendo a los equipos técnicos reforzar mecánicamente las uniones y bridas de las instalaciones para garantizar que, cuando el hidrógeno llegue definitivamente a los hogares, la red de distribución sea un entorno completamente estanco, eficiente y seguro. Este trabajo sienta además las bases para el siguiente paso: la cuantificación de las fugas.
Fotografía de Ana Hidalgo Burgos en Pexels.