04 mayo 2026
Bilbao
El lunes 4 de mayo, Bilbao fue escenario de una nueva sesión del Deustalks, organizada por Deusto Business Alumni en colaboración con Deusto Business School y la Fundación Vizcaína Aguirre.
El encuentro contó con la participación de Carlos Osorio, profesor de innovación en la Universidad de San Andrés (Argentina), quien ofreció una ponencia bajo el título “Reinventando la Innovación Corporativa”, invitando a los asistentes a cuestionar los enfoques tradicionales sobre cómo innovan las organizaciones.
La sesión fue presentada por Tontxu Campos, director del Executive MBA de Deusto Business School, quien agradeció el apoyo de la Fundación Vizcaína Aguirre y destacó la relevancia de la temática abordada, especialmente en un contexto empresarial en constante transformación.
Una realidad incómoda: la innovación sigue fallando
Uno de los puntos de partida de la intervención de Carlos Osorio, profesor de innovación en la Universidad de San Andrés (Argentina), fue una constatación contundente: pese a décadas de inversión en metodologías, herramientas y procesos, la mayoría de los proyectos de innovación no logran sus objetivos. “Entre el 83% y el 93% de los proyectos de innovación fracasan, se retrasan o generan menos valor del esperado”, señaló Osorio.
Frente a las explicaciones habituales, falta de ideas, de tecnología o de talento, el ponente planteó una visión diferente: “El principal problema de la innovación corporativa no está en el mercado ni en la tecnología, sino en cómo las organizaciones entienden los problemas, toman decisiones y aprenden”.
Innovar no empieza con ideas
Uno de los mensajes más relevantes de la jornada fue el cambio de enfoque propuesto por Osorio: dejar de entender la innovación como un proceso centrado en ideas para situar el foco en los problemas. “La innovación no comienza con ideas. Comienza en cómo entiendes los problemas”.
En este sentido, subrayó la importancia de identificar retos que realmente merezcan ser resueltos, en lugar de generar soluciones sin una base clara. “No todo lo factible vale la pena”, afirmó, recordando que lo “imposible” es, en muchas ocasiones, una construcción de nuestra propia imaginación.
El papel del error y el aprendizaje
Otro de los ejes centrales de la intervención fue la gestión del error. Lejos de evitarlo, el ponente defendió la necesidad de asumirlo como parte inherente del proceso innovador. “La probabilidad de cometer errores es del 100%. La diferencia está en cuánto tardamos en detectarlos”.
En este contexto, advirtió sobre el peligro de los errores “plausibles”, aquellos que parecen correctos y que, precisamente por ello, son más difíciles de identificar: “El riesgo más peligroso no es el error obvio, sino el error plausible”.
Asimismo, explicó cómo diversos sesgos cognitivos pueden afectar a los equipos, como la coherencia prematura, la sobrecarga de ambigüedad o la ilusión de aprendizaje, factores que dificultan una correcta interpretación de la realidad.
Las paradojas de la innovación corporativa
Durante su exposición, Osorio presentó diez paradojas que condicionan la innovación en las organizaciones, entre ellas la paradoja del éxito, del control del riesgo o de la eficiencia. Estas tensiones reflejan cómo muchas prácticas consideradas “buenas” pueden, en realidad, limitar la capacidad innovadora.
En este sentido, subrayó que las denominadas “mejores prácticas” no siempre garantizan resultados, especialmente en entornos de alta incertidumbre.
Seis claves para reinventar la innovación
Como propuesta de futuro, el ponente planteó seis líneas de transformación para repensar la innovación corporativa:
- Pasar de proyectos aislados a plataformas de negocio.
- Redefinir los principios estratégicos de la innovación.
- Reconfigurar el portafolio y la gobernanza.
- Replantear el liderazgo, la cultura y el talento.
- Cambiar la lógica de métricas y validación.
- Entender la tecnología como soporte, no como fin.
Todo ello con un objetivo claro: construir organizaciones capaces de aprender más rápido que su entorno.
Innovar es aprender
La sesión concluyó con una reflexión que sintetiza el espíritu del encuentro: “Las empresas extraordinarias no son las que tienen más ideas, sino las que aprenden más rápido a medida que la realidad cambia”.