Una tesis de Deusto aboga por reformatear la idea de liderazgo empresarial frente al "lado oscuro" de la transformación digital

La investigación se centra en los retos éticos de la transformación digital 

Mesa de trabajo con pantalla de ordenador y una tablet sobre la que unas manos escriben con un lápiz digital

21 julio 2026

Bilbao

La tesis ‘Fundamentación teórica del buen liderazgo digital: reconfiguración de la idea de liderazgo empresarial en la era de la transformación digital’ defiende que la digitalización y la gestión algorítmica debilitan la cohesión de las plantillas, por lo que su autora, Nuria González, propone un nuevo modelo de gestión empresarial basado en la idea del cuidado. 

La automatización de procesos, las plataformas de gestión de tareas que miden el rendimiento al milisegundo y las herramientas de análisis de datos integradas en el flujo de trabajo diario prometían oficinas más eficientes, dinámicas y modernas. Sin embargo, frente a esta narrativa optimista de la modernización técnica, está el "lado oscuro" de la digitalización: la pérdida de capacidades humanas, una sutil pero constante deshumanización de las relaciones laborales y un incremento de la opacidad y el control que erosiona el bienestar de las personas empleadas. 

Frente a esta realidad, esta tesis defendida en la Universidad de Deusto recoge la idea de la empresa "cuidadana", junto con la ética del cuidado y el liderazgo relacional.  De esta forma, se sitúa a las personas en el centro de la estrategia de la organización, por encima de las infraestructuras de software o los sistemas algorítmicos. 

La tesis abunda en la necesidad de estudiar esta cuestión desde un punto de vista interdisciplinar que aúne la psicología, la administración de empresas y la ética. El trabajo de Nuria González busca dar respuesta a una paradoja actual: ¿por qué, si cada vez se integran más herramientas digitales en el ecosistema corporativo, las organizaciones sufren una mayor fragmentación y quiebra en sus relaciones humanas? 

El algoritmo como auxiliar, no como jefe
Sobre la gestión algorítmica, la investigación advierte de que delegar decisiones organizativas en sistemas automatizados, como pueden ser la evaluación de desempeño, la vigilancia de las personas trabajadoras o la toma de decisiones, debilita la responsabilidad y genera una peligrosa distancia moral. Al mediar un software entre la dirección y la plantilla, resulta más fácil que se diluyan los criterios éticos y se justifiquen dinámicas de control invasivas o insensibles. 

El estudio no aboga por un rechazo a la tecnología, sino por un modelo en donde esta actúe como un colíder algorítmico. En este esquema, los sistemas de datos deben ser tratados estrictamente como una herramienta auxiliar de recomendación que apoye, sin reemplazar, al líder humano, quien debería tener la última palabra, especialmente en aquellas decisiones que afecten al desarrollo profesional o al bienestar de la persona. 

Las cuatro facultades para liderar en la era digital 

Para evitar caer en la vigilancia y el control digital, la investigación identifica cuatro facultades fundamentales que las empresas deberían integrar en la formación de sus equipos directivos:

-Reflexividad: las personas a cargo de la dirección deben cuestionar de manera constante de qué modo las tecnologías digitales moldean, condicionan y distorsionan las interacciones con los demás. 

-Argumentación dialógica: la tesis insta a dialogar y pactar de manera colaborativa y transparente las normas relativas al uso de tecnologías para que las herramientas digitales no se conviertan en mecanismos de control coercitivo sobre las personas empleadas. 

-Deliberación prudencial o capacidad de tomar decisiones matizadas y libres de sesgos tecnológicos en entornos de alta incertidumbre o complejidad social, ayudando a determinar los límites claros en la implantación de la transformación digital. 

-Responsabilidad social ampliada al entender que las decisiones tecnológicas de una compañía afectan al conjunto de la sociedad, por lo que se debe actuar proactivamente para evitar la exclusión digital de colectivos vulnerables y responder por las consecuencias medioambientales del consumo energético de los sistemas digitales. 

Hacia estructuras horizontales
La investigación concluye que el modelo de jerarquía rígida heredado del paradigma industrial es incompatible con la flexibilidad que exige la transformación digital. Las empresas que aspiran a sobrevivir en la era postindustrial deben evolucionar hacia organizaciones más horizontales y dinámicas. 
Como expone la tesis, este tránsito no se realizará con éxito solo instalando software avanzado o reestructurando organigramas. La tesis sostiene, con base académica sustentada en la ética del cuidado y el liderazgo relacional, que un buen liderazgo en el siglo XXI requiere subordinar las capacidades digitales al bienestar humano y al bien común. Todo un reto ético y organizativo para las empresas. 

Foto de Jakub Zerdzicki en Pexels.