28 septiembre 2026
Bilbao
El Paraninfo del campus de Bilbao de la Universidad de Deusto acogió este 28 de septiembre la conferencia de Rigoberta Menchú Tum, activista indígena guatemalteca y Premio Nobel de la Paz en 1992, con motivo de la apertura del BBK Bilbao Kultura Social Forum, impulsado por la Fundación Fair Saturday. Bajo el título «Resistir, perdonar, reconstruir» («Eutsi, barkatu, berreraiki»), Menchú compartió una reflexión sobre la paz, la memoria histórica, la justicia, el cuidado de la Tierra y la responsabilidad de las nuevas generaciones en la construcción de un futuro más justo.
El encuentro contó con la participación de Macarena Cuenca, decana de Deusto Business School, y Jordi Albareda, fundador y CEO de Fair Saturday. Ante un Paraninfo abarrotado, Menchú inició su intervención con un «Kaixo» y agradeció a la organización y a la Universidad de Deusto la oportunidad de compartir sus reflexiones con la comunidad universitaria.
Una «agenda de esencia» para afrontar los desafíos globales
La cosmovisión maya y su concepción del equilibrio entre las dimensiones espiritual, social y material de la existencia ocuparon un lugar central en la conferencia. Menchú explicó el significado del calendario maya y de la jornada asociada al símbolo Toh, vinculado al fuego sagrado y a la escucha de la Madre Tierra y del Creador.
Desde esta perspectiva, invitó a reflexionar sobre el sentido de la riqueza y cuestionó que la acumulación material se sitúe por encima de las necesidades humanas. En particular, criticó el destino de recursos económicos a la guerra y al armamento mientras persisten la pobreza, el hambre y la desigualdad.
Como alternativa, defendió la necesidad de articular una «agenda de esencia» que sitúe en el centro el respeto por la naturaleza, la convivencia pacífica y la dignidad humana. También alertó sobre las consecuencias del cambio climático para las comunidades más vulnerables y destacó la importancia de la soberanía alimentaria, reivindicando la capacidad de los pueblos para producir sus propios alimentos y garantizar sus necesidades básicas.
Su planteamiento invitó a reconsiderar las prioridades colectivas y a orientar los recursos y el conocimiento hacia el bienestar de las personas y la protección de la vida.
Memoria histórica, justicia y reconciliación
A partir de su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, Menchú abordó las dificultades de reconstruir la verdad histórica y llevar ante la justicia las violaciones cometidas durante el conflicto armado en Guatemala. Recordó la violencia sufrida por su familia y las pérdidas que marcaron su vida, subrayando la importancia de preservar la memoria de las víctimas.
La Premio Nobel defendió el valor de los procesos judiciales en la búsqueda de justicia y dignificación, e insistió en que las leyes deben aplicarse para proteger los derechos y combatir las injusticias.
Al reflexionar sobre el perdón y la reconciliación, destacó la necesidad de que quienes han causado daño reconozcan previamente su responsabilidad. Desde esta perspectiva, la paz no puede limitarse a la ausencia de guerra, sino que debe incluir el reconocimiento de las víctimas, el respeto a la memoria y la dignificación de las identidades individuales y colectivas.
Menchú también invitó a transformar el dolor sin negar lo sucedido, evitando que el odio y el resentimiento impidan avanzar. Recordar, escuchar y reconocer lo vivido son, en su planteamiento, parte del camino hacia una convivencia más justa.
«Los jóvenes son nuestro relevo generacional»
El papel de la juventud fue uno de los ejes centrales de la intervención. Dirigiéndose especialmente al alumnado de Deusto, Menchú reivindicó la responsabilidad de las nuevas generaciones en la transformación social y en la continuidad de la defensa de los derechos humanos.
La Premio Nobel animó a los estudiantes a ir más allá de la formación técnica y la especialización profesional, situando la dimensión humana en el centro de su desarrollo personal y académico: «Los jóvenes serán de gran ayuda siendo interdisciplinarios o multidisciplinarios, pero más que nada, seres humanos. Ellos son nuestro relevo generacional, quienes deben mantener viva la fe en que todo es posible mientras el ser humano tenga conciencia».
Con este mensaje, invitó a los jóvenes a desarrollar sus propias iniciativas, defender sus ideas y convertir los conocimientos adquiridos en la universidad en acciones concretas al servicio de la sociedad. También destacó la importancia de escuchar, comunicarse de manera constructiva, dialogar y saber pedir perdón.
Para Menchú, el cambio social no depende únicamente de las instituciones: requiere el compromiso cotidiano de cada persona. La juventud, señaló, tiene la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a construir el futuro desde sus propias decisiones y su entorno más cercano.
Aprender a afrontar la frustración y transformar las dificultades
En su reflexión sobre el compromiso personal, Menchú dedicó también un espacio a la frustración y a la manera de afrontar los obstáculos. Animó a los jóvenes a no quedarse estancados ante las dificultades, sino a reconocerlas y convertirlas en oportunidades para plantearse nuevas metas.
La comunicación, la coherencia entre las ideas y las acciones y la capacidad de trabajar con otras personas fueron algunos de los aspectos que destacó como herramientas para impulsar cambios duraderos.
Su mensaje apeló así a una responsabilidad compartida entre generaciones: transmitir valores a través del ejemplo y contribuir, desde la vida cotidiana, a una sociedad más consciente y comprometida.
La reconstrucción personal después del dolor
En el tramo más íntimo de la conferencia, Rigoberta Menchú compartió experiencias personales relacionadas con la violencia, la pérdida y su proceso de reconstrucción emocional.
Explicó cómo las experiencias vividas durante su juventud condicionaron inicialmente su decisión de formar una familia. Posteriormente, el encuentro con su esposo, Ángel, le permitió abrir una nueva etapa y reconstruir su entorno familiar.
También recordó la pérdida de uno de sus hijos y el dolor asociado a esa experiencia. Al hablar de su familia, mostró cómo la reconstrucción de los vínculos afectivos ha sido una parte fundamental de su trayectoria personal.
Su testimonio conectó la experiencia individual con el mensaje más amplio de la conferencia: reconocer el dolor y preservar la memoria no impide volver a construir la vida, recuperar la esperanza y encontrar nuevas formas de seguir adelante.
Resistir, perdonar y reconstruir: una invitación a transformar el futuro
La conferencia concluyó con una reflexión sobre la capacidad humana para superar las dificultades y contribuir a un mundo mejor. Los tres verbos que daban título a la intervención —resistir, perdonar y reconstruir— sintetizaron los principales temas abordados durante el encuentro: la memoria, la justicia, la reconciliación, el cuidado del planeta y el compromiso de las nuevas generaciones.
Con su intervención en la Universidad de Deusto, Rigoberta Menchú trasladó a la comunidad universitaria una invitación a mantener viva la conciencia, asumir la responsabilidad individual y colectiva y poner el conocimiento al servicio de la dignidad humana.
Un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes, llamados a tomar el relevo y a contribuir, desde el presente, a construir una sociedad más justa y un futuro en el que la paz y el respeto por la vida ocupen un lugar central.