Deusto despide a José María Guibert SJ, rector de la Universidad entre 2013 y 2023, fallecido el 26 de abril

En la homilía del rector de la Universidad de Deusto, Juan José Etxeberria SJ, en el funeral celebrado en la Basílica de Loyola, expresó su hondo agradecimiento a “su compañero y amigo Josemari". 

José María Guibert, SJ

27 abril 2026

Bilbao Donostia-San Sebastián

José María Guibert SJ, rector de la Universidad de Deusto entre 2013 y 2023, falleció el pasado domingo a los de 63 años de edad. Ingresó en la Compañía de Jesús en Valladolid (1982) y fue ordenado sacerdote en Loyola (1993). Catedrático de la Facultad de Ingeniería de Deusto, con anterioridad a su responsabilidad como rector, desempeñó los cargos de vicerrector para el campus de Donostia-San Sebastián (2003-2008); delegado del Rector para el Desarrollo de la Misión (2003-2007), miembro del Patronato de la Fundación Deusto (2004-2008), director del Centro de Ética Aplicada de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas (2010-2013), y director del Departamento de Tecnologías Industriales de la Facultad de Ingeniería (2010-2013).

Tras dejar su responsabilidad en Deusto en 2023, ocupó la “Gasson Chair” de Boston College durante el curso 2023-2024. Desde el curso 2024-2025, trabajaba en la Universidad Pontificia Comillas como profesor de Ética, y en agosto de 2025 fue nombrado presidente del Patronato de la Fundación Loyola Andalucía.

A comienzos de diciembre de 2025, José María sufrió un grave problema de salud. En un primer momento fue ingresado en el Hospital La Paz, donde permaneció varias semanas, y posteriormente fue trasladado a la enfermería que la Compañía de Jesús tiene en Alcalá de Henares; a comienzos de marzo de 2026 fue destinado a la enfermería de Loyola, donde ha permanecido sus últimos días.

Pasión por la misión y por Deusto

"Cuesta mucho decir adiós a Josemari. Y cuesta porque no despedimos solo a un jesuita, a un rector, a un compañero de misión, a un hijo, a un hermano o a un tío. Despedimos a una persona querida. Y cuando se nos va alguien querido, duele el corazón; nos duele de verdad. Sesenta y tres años no son edad para marcharse, y menos todavía cuando la enfermedad llega así: rápida, dura, implacable, cambiando el paso de la vida de una manera tan brusca", con estas palabras se expresaba el rector Juan José Etxeberria en la misa funeral celebrada el 27 de abril en la Basílica de Loyola. 

Josemari, arraigado en una honda y comprometida identidad jesuita, consagró su vida a Deusto con una mirada lúcida y prospectiva, una entrega incansable y una notable capacidad de escucha. Durante su etapa de rector (2013-2023), su constante afán de superación institucional le llevó a impulsar, con firmeza y discernimiento, aquellas iniciativas que juzgaba beneficiosas para la Universidad y el conjunto de su comunidad académica. Su extraordinaria capacidad de trabajo le permitió, asimismo, proseguir una fecunda labor intelectual, plasmada en sus aportaciones sobre liderazgo ignaciano, en la profundización de la figura de San Francisco Javier.

Según el rector Etxeberria: "Si tuvierámos que resumir su vida en una palabra, quizá prodríamos decir precisamente esa: Pasión. Josemari fue un hombre de pasiones hondas, de convicciones vividas, de búsquedas sinceras. Ante todo, tuvo una pasión por el Dios de Jesucristo; ahí estaba su raíz, su energía interior y la fuente de su esperanza. Tuvo también una pasión por la vocación y por la misión de la Compañía de Jesús. Amó profundamente la pedagogía ignaciana y el modo de proceder de la Compañía.

A Josemari le gustaba decir que hay una gracia especial cuando uno puede entregarse a aquello que ama y descubrir ahí su lugar, su servicio, su plenitud. Quienes convivimos con él sabemos que no hablaba de la misión como de una carga, sino como de una llamada que daba sentido y que ensanchaba la vida.

Tuvo, además, una pasión por el camino, por el viaje, por la peregrinación. Y también por el saber, por comprender, por ir más allá. Fue un buscador constante, un hombre con visión que no quería quedarse en la superficie, sino discernir, explorar y abrir caminos. Y, por supuesto, tuvo una pasión por su familia. Y junto a esas grandes pasiones, estaban también las pequeñas, esas que hacen una vida reconocible y entrañable: su gusto por las matemáticas y los números; su capacidad de jugar y de disfrutar, y también su fidelidad a la Real Sociedad, incluso después de tantos años en Bilbao. Todo eso también era Josemari.

En las últimas semanas, Josemari nos dio una última lección: aceptar con humildad que, al final, lo más importante no es lo que uno hace o construye, sino el amor recibido y entregado. Solo eso permanece. Ha concluido su camino terreno, habiéndolo dado todo; quizás no todo lo que habríamos querido compartir aún con él, pero sí todo lo que, en este tramo de su vida, ha podido dar. Y eso, ante Dios, basta, porque Dios no nos mide por lo que faltó, sino por el amor con que vivimos.

Su lealtad inquebrantable, su mirada esperanzada hacia el futuro y su firme compromiso con la mejora continua constituyen un estímulo permanente en el desarrollo de nuestra misión, tan exigente como inspiradora", concluía. Homilía completa.

Próximos actos de despedida

Además de la despedida en Loiola, se han organizado dos celebraciones en su recuerdo y agradecimiento por tanto bien recibido de él: el martes 28 de abril a las 19.00, en la Capilla Gótica de la Universidad de Deusto (campus Bilbao) (Homilía del rector Juan José Exteberria); y el jueves 30 de abril a las 13.00, en el Loiola Centrum de la Universidad de Deusto (campus Donostia / San Sebastián).