07 septiembre 2026
Bilbao
La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, junto con la Fundación Ibercivis y la iniciativa Scicling, ha impulsado el proyecto de ciencia ciudadana AmIAire, una investigación que ha involucrado en la monitorización de la calidad del aire a estudiantes de primaria y secundaria, junto a su profesorado, de 140 centros escolares de 15 comunidades autónomas. En este marco, el alumnado ha fabricado sensores de bajo coste, a partir de cartulina y vaselina, para capturar material articulado en suspensión y analizar las muestras a través de plataforma digital diseñada para ello.
Una vez recogidos e interpretados todos los datos recopilados -2.087 mediciones geolocalizadas-, AmIAire ha presentado un informe final de recomendaciones dirigidas a las administraciones públicas (Policy Briefs). Los resultados del proyecto, que cuenta con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) - Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, también se han publicados en abierto en la plataforma Zenodo (DOI: 10.5281/zenodo.15621491).
Con base en esta experiencia, AmIAire ha propuesto cinco líneas de actuación prioritarias para informadores y responsables en medio ambiente, movilidad, urbanismo y educación. La primera recomendación es la integración de datos de ciencia ciudadana para ampliar la cobertura de la red oficial de monitorización de la calidad del aire. Las estaciones fijas de medición presentan vacíos en entornos rurales y periurbanos y rurales (donde se ubicaron un tercio de las mediciones del proyecto) y, por ello, AmIAire sugiere a las consejerías de medio ambiente, ministerio y ayuntamientos incorporar los datos ciudadanos como capa complementaria de cribado, permitiendo detectar puntos críticos y priorizar intervenciones.
La creación de zonas de protección atmosférica alrededor de colegios es otras de las ideas que se apunta. Los análisis del proyecto han confirmado mayores picos de contaminación por material particulado en los accesos de tráfico a los colegios durante las horas punta. De ahí, la propuesta de crear perímetros de bajas emisiones o accesos restringidos a vehículos en las entradas y salidas escolares, acompañados de vías seguras para el transporte activo (carriles bici y aparcamientos para bicicletas).
Currículo educativo
El informe de AmIAire también recoge la conveniencia de integrar la ciencia ciudadana sobre calidad del aire en el currículo educativo (STEM). Y es que un 77,8 % del profesorado afirma que las mediciones aportaron valor al programa escolar y el 47,6 % identificó aprendizajes significativos en el método científico y pensamiento crítico. Para optimizar su impacto, se aconseja incluir la monitorización ambiental participativa en las competencias STEM autonómicas y adaptar las campañas para realizarlas con mayor margen temporal dentro del curso.
La investigación también ha constatado la importación de que haya un compromiso de retorno de resultados a las comunidades participantes. Se trata de evitar el llamado "extractivismo de datos" y fomentar el compromiso ciudadano a largo plazo. En este sentido, se recomienda que las convocatorias públicas de financiación (como FECYT) exijan a los proyectos planes de devolución formal de resultados (informes por centro, jornadas y mapas compartidos).
Por último, se ha valorado la protección y ampliación de la cobertura vegetal urbana como estrategia de mitigación de la contaminación atmosférica. Todo ello una vez que el 40 % de los centros participantes analizara el efecto modulador de la vegetación frente a la contaminación. Así, el informe insta a los ayuntamientos a mantener o incrementar la masa arbórea en el entorno de centros educativos y espacios de uso infantil, con especial atención a las especies con capacidad documentada para capturar partículas.
Más información y mapa colaborativo: amiaire.org | analisis.amiaire.org