03 febrero 2026
Campus Bilbao
A petición de la parlamentaria Lore Martinez Axpe (EH Bildu), un panel de expertas del ámbito científico-técnico compareció ante la Comisión de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Parlamento Vasco con un objetivo claro: analizar la falta de tecnólogas en la era de la Inteligencia Artificial (IA) y las consecuencias de esta ausencia.
Entre las comparecientes estuvieron las representantes de la Universidad de Deusto, Mari Luz Guenaga Gómez, vicedecana de Relaciones Institucionales y Comunicación de la Facultad de Ingeniería, y Lorena Fernández Álvarez, responsable de la Comisión de IA de la institución. A ellas se sumaron las expertas Ainara Bilbao Eraña, Aitziber Lasa Iglesias, Olatz Arbelaitz Gallego y Marta Macho Stadler.
Mari Luz Guenaga compartió la experiencia del programa Inspira STEAM que, tras 10 años, ha implicado a más de 3.000 mujeres como voluntarias para acercar la ciencia y la tecnología a jóvenes de 10 a 12 años. "No puedes ser lo que no puedes ver" (Marian Wright Edelman) y las chicas y chicos necesitan referentes cercanos femeninos en ciencia y tecnología. Sin embargo, basar un programa en el voluntariado es un reto y, todos los años, la demanda de los centros educativos supera al número de personas voluntarias inscritas.
El voluntariado supone que esas mujeres, y hombres, comprometidas en promover las STEAM y eliminar la brecha de género, dedican su tiempo libre a esta causa. Por eso, desarrollamos el Compromiso Inspira STEAM, documento que firman las entidades alineadas con nuestra visión, misión y valores, y que asumen las horas y el coste que supone la dedicación de estas personas al programa. Además, es imprescindible que las administraciones públicas apoyen la visibilización de las mujeres STEAM mediante acciones y políticas públicas.
Por su parte, Lorena Fernández puso el foco en las consecuencias directas que la baja presencia de mujeres tiene en la creación y despliegue de la IA, evidenciando cómo la falta de diversidad se traduce en sesgos algorítmicos que perpetúan estereotipos y discriminaciones. Fernández advirtió que estos sistemas no son neutros, sino que "beben" de datos y decisiones humanas que, de no ser supervisadas desde una perspectiva inclusiva, acaban por automatizar la exclusión.
Incidió en que la infrarrepresentación femenina en los equipos de desarrollo no solo es una brecha laboral, sino un riesgo ético y funcional que compromete la fiabilidad de las herramientas digitales. Para ilustrar esta realidad, cerró su intervención con esta analogía: “El desarrollo de la tecnología es como una fotografía: alguien elige el ángulo, la luz y lo que queda fuera del encuadre. Que en la mirada codificada de esos algoritmos no falte la mitad de la sociedad”.