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24 marzo 2020Campus Bilbao

José María Guibert: “No podemos saber cuándo amainará la pandemia, pero sí podemos ser personas que se cuidan entre sí y se ayudan mutuamente a afrontar la dificultad”

Desde que empezó la crisis sanitaria del COVID-19, la Universidad ha enviado a la comunidad universitaria numerosas comunicaciones sobre medidas académicas y organizativas para paliar el impacto de la propagación del virus. El objetivo mantener ‘al día’ a la comunidad universitaria. Entre todos estos mensajes, se encuentra el enviado el pasado 24 de marzo por el rector José María Guibert. Sus palabras no pretendían informar de nuevas decisiones operativas. Su intención es otra. “Mira por esa huella más interior e invisible que igualmente está dejando en nosotros y nosotras la convivencia diaria con los efectos de la pandemia”.

En sus líneas reflexiona sobre el “terreno fronterizo” que estos días nos hallamos pisando y que antes no habíamos explorando tan de cerca. Se refiere especialmente, a que “en los últimos años hemos crecido en la conciencia de que nuestro progreso tenía límites cada vez más palpables, pero no en la voluntad de aceptarlos”. Y en este sentido, apunta cómo está siendo el coronavirus “quien nos imponga detener abruptamente nuestro ritmo habitual de vida y trabajo”. Y es que, cita, “sus restricciones son mucho más drásticas que las que habíamos imaginado previamente a la pandemia. La paradoja de este momento es que hemos de estar en casa para luchar con efectividad contra lo que nos amenaza fuera de ella”.

Guiándose por el lema del nuevo plan estratégico “personas que transforman el mundo”, el rector se pregunta, ante la crisis sanitaria actual, “qué transformación es la que, después de todo, queremos plantear a la sociedad. Solemos pensar en una transformación que posibilite que el mundo prospere. Quizás también deberíamos pensar en una transformación que haga viable humanamente al mundo cuando no pueda prosperar”. A su juicio, “el factor imponderable de un virus desconocido avisa de que la sociedad únicamente se transformará en la dirección que necesita si es más consciente de su propia debilidad, ante la que muchas de las fortalezas en las que confiaba no son tan defensivas.”

Asegura que la historia demuestra que,”hasta de las peores crisis, el ser humano ha logrado extraer sabiduría para continuar andando hacia el futuro”. Al respecto añade que “esta pandemia nos alecciona en sufrimiento y resiliencia, en sensibilidad hacia el bien común, en cercanía a los más débiles, en solidaridad entre generaciones, en nuevas formas de superar la ansiedad y en creatividad para tantear otros modos de reconocer los pilares de la vida”.

El rector agradece y reconoce el compromiso de todos por adaptarse a la nueva situación y continuar sirviendo a la misión de la Universidad y finaliza su mensaje: “nadie puede determinar con exactitud cuándo amainará la pandemia y vislumbraremos la recuperación de la normalidad. Pero sí podemos elegir ser personas que, por serlo, se cuidan entre sí y se ayudan mutuamente a afrontar la dificultad. Quizás eso sea lo que, al fin y al cabo, pueda transformar el mundo.”