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24 septiembre 2021Campus Bilbao

Deusto identifica cómo se puede enseñar la historia de Euskadi para avanzar hacia la construcción de la paz

La Universidad de Deusto ha presentado hoy, 24 de septiembre, los resultados de un proyecto que identifica cómo se puede enseñar a las nuevas generaciones la historia de Euskadi para contribuir a la deslegitimación de la violencia y a la construcción de una cultura de paz. Entre las conclusiones principales se señala la importancia de incorporar el análisis y el debate sobre las distintas narrativas y memorias del pasado violento, para promover su comprensión crítica y facilitar su transformación.

El trabajo sobre “Memoria, Educación Histórica y construcción de paz en Euskadi” tiene su origen en una comunidad de aprendizaje con personas jóvenes de entre 17 y 25 años con diferentes perfiles ideológicos y procedentes de distintos entornos familiares, sociales y políticos. Liderada por el Centro de Ética Aplicada en colaboración con el Consejo de la Juventud de Euskadi-EGK entre octubre de 2019 y junio de 2020, esta comunidad de aprendizaje tenía como objetivo explorar y confrontar las preguntas y reflexiones que las personas jóvenes se hacen respecto a la violencia de motivación política vivida en Euskadi en el último medio siglo.

Explicaciones más complejas

¿Cómo explicar la historia del pasado violento a la juventud? ¿Qué se preguntan las personas jóvenes sobre sobre la violencia de motivación política vivida en Euskadi en el último medio siglo? ¿Qué piensan acerca de lo sucedido? La comunidad de aprendizaje se propuso explorar las preguntas y dudas de las personas jóvenes para desencadenar un proceso pedagógico que permita construir explicaciones históricas más complejas sobre lo ocurrido.

Los resultados de esta comunidad se recogen en tres cuadernos.En el primero, se realiza una aproximación conceptual a las contribuciones de la educación histórica a la deslegitimación de la violencia. El segundo recoge una sistematización del proceso seguido por la comunidad de aprendizaje con jóvenes. Y el tercero ofrece un conjunto de recomendaciones y recursos pedagógicos para la enseñanza de la historia de la violencia reciente de Euskadi. Estos cuadernos, disponibles en castellano y en euskera, están dirigidos al profesorado que enseña la historia reciente del País Vasco, bien sea en las aulas de educación secundaria y de bachillerato, en la educación universitaria, o a educadores en distintos espacios de educación no formal.

Escaso conocimiento sobre el conflicto vasco

La experiencia de esta comunidad de aprendizaje confirmó lo que distintos estudios y encuestas de carácter sociológico han evidenciado: el muy escaso conocimiento que las personas jóvenes tienen sobre la historia y el conflicto en el País Vasco. Este déficit de conocimiento pone de relieve, tal y como lo subrayaron las personas participantes, la escasa atención que se ha prestado a esta problemática en el ámbito educativo formal, es decir, en la escuela.

Por otra parte, según la experiencia de la mayoría de los y las jóvenes, lo que ha predominado ha sido el silencio en muchas familias y cuadrillas en lo tocante a la violencia padecida en Euskadi. Reconocen que todavía hoy hay miedo o recelo a hablar de esta cuestión. Precisamente, el peso de dicho silencio autoimpuesto en sus entornos, que imposibilita el diálogo o la reflexión crítica, fue una de las motivaciones principales para vincularse a la comunidad de aprendizaje.

Fragmentos de memoria

La experiencia de la comunidad también desveló que, aunque las personas jóvenes tienen pocos conocimientos, sí disponen de fragmentos de memoria individual y colectiva, ideas, relatos y simbología. En su mayoría, estos proceden de las familias, de las cuadrillas, del entorno social y cultural o de los medios de comunicación y de las redes sociales, pero han sido transmitidos e interiorizados sin grandes cuestionamientos y sin propiciar un análisis crítico.

Muchos de estos fragmentos de memoria muestran significativas afinidades con lo que las personas investigadoras del Centro de Ética Aplicada han denominado el “relato del conflicto milenario” que se presta a legitimar la violencia y a obviar la pluralidad de la sociedad vasca. Desde el planteamiento pedagógico que inspira al CEA, el proyecto insiste en que la enseñanza de la historia debe tener en cuenta estos fragmentos de memoria y trabajar críticamente sobre ellos para facilitar su cuestionamiento y transformación.

Se trata de aprender a dialogar democráticamente sobre distintas memorias, ya que así se pueden incluir otras voces, comprender los límites de los propios argumentos, reconocer la injusticia de la violencia y dimensionar el daño causado. Dicho diálogo funciona mediante dos estrategias paralelas. Una, la historización de las memorias, interpelándolas desde criterios de verdad, inclusividad, integralidad y justicia; esa es una de las contribuciones que la educación histórica puede hacer a la desnormalización y a la deslegitimación de la violencia. Otra, la memorialización de la historia, encarnándola en las víctimas y en su sufrimiento injusto; por ello, resulta posible y deseable la integración de la reflexión ética en la explicación histórica. Haciendo uso de ambas estrategias, la educación histórica no consistirá simplemente en la transmisión de conocimientos sobre el pasado, sino en el desarrollo del pensamiento y de la conciencia histórica.

Desaprender lo aprendido

Para la Universidad de Deusto, el resultado de la comunidad de aprendizaje con jóvenes fue muy interesante. Si bien es cierto que no cambiaron totalmente sus perspectivas, sí dejó constancia de la posibilidad que ofrece un proceso pedagógico de generar preguntas y de suscitar dudas en los imaginarios de las personas jóvenes, así como de promover el desarrollo de explicaciones históricas más complejas sobre lo ocurrido. Ha sido un ‘desaprender lo aprendido”, como alguna de las personas participantes ha expresado.

El equipo de investigación está formado por Ángela Bermúdez, investigadora principal del proyecto; Izaskun Sáez de la Fuente, Galo Bilbao y Cristina Pena, investigadores del CEA, y Jesús Prieto, investigador colaborador del CEA.

 

Más información sobre el proyecto

Fotografías de la rueda de prensa

Vídeos de la rueda de prensa: