Universidad de Deusto

englisheuskara
*

Presentación

Alumnos
En 1950, me encontraba haciendo trabajo de campo entre los tiv de Nigeria central. [...].Una tarde, uno  de esos asistentes regreso de bañarse en el rio local [...]. Le pregunté que había pasado. Me contesto: "No mucho. Se ha ahogado un hombre". Inmediatamente salte: "¿Qué? ¿Ahogado?" [...]. "¿Nadie le salvo? ¿No intentaste tú salvarlo? (Yo sabía que era un gran nadador)". La respuesta fue demoledora: "No era mío". Entendí perfectamente lo que quería decir: los tiv se toman molestias para prestar algún servicio a sus parientes, pero no a cualquiera. Me encontré odiándole a él y a sus valores porque me habían enseñado a pensar que una vida humana es una vida humana, sin que importe de quien sea. [...]. Unas semanas mas tarde [...], mencione que no veía a mi madre desde hacía cinco años. Me miro horrorizado: "¿Quieres decir que no vas a tu casa a ayudar a tu madre?". Intente decirle que nos escribíamos, que nos manteníamos en contacto, que ella no necesitaba mi ayuda. Mis explicaciones no sirvieron de nada. Estaba tan ultrajado por mis valores como yo por lo suyos. Después de considerarlo una y otra vez durante años, todavía creo que los míos son mejores. Sin duda el sigue creyendo que los mejores son los suyos.

(P. Bohannan, 1992: 5).

31 julio 2010