Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación, adaptarse a tus preferencias y realizar labores analíticas. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de Cookies.

Aceptar
05 octubre 2017San Sebastián

Presentación de los resultados del estudio, "Diagnóstico y diseño de estrategias para el enraizamiento y sostenibilidad de las pymes en Gipuzkoa"

El jueves, día 5 de octubre, se presentó en el campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto los resultados del estudio sobre el enraizamiento de las pymes de Gipuzkoa elaborado por Deusto Business School, la Fundación Antonio Aranzabal y la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi (AEFAME) y financiado por la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Gipuzkoa tiene una larga tradición industrial, tal y como ponen de manifiesto los datos del territorio. Existen en Gipuzkoa más de 900 pymes industriales que en su conjunto generaron más de 31.500 puestos de trabajo en 2016, casi la mitad del empleo total de la industria de Gipuzkoa. Su facturación el pasado año ascendió a 7.000 millones de euros. Se trata de empresas consolidadas. De hecho, el 53% operan en este territorio desde hace más de veinticinco años. A lo largo de este tiempo han acumulado conocimiento y experiencia, lo que en muchos casos les ha permitido tener presencia en los mercados internacionales. De ellas, el 54% exportan fuera del Estado.

La radiografía

Una radiografía rápida de la pymes de Gipuzkoa revela lo siguiente. El 65% de ellas es una empresa familiar, con una media de 32 empleados, facturan un promedio de 6 millones de euros al año, poseen capital familiar puro y más de la mitad, tienen la propiedad y la gestión en manos de la segunda generación de la familia, es decir, ya han superado un proceso sucesorio.
Pese a ello, la realidad sucesoria de las pymes guipuzcoanas y de su actividad y su relación con el entorno, era una información sobre la que apenas existían datos. Para paliar ese déficit de información, Deusto Business School, la Fundación Antonio Aranzábal, la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi (AEFAME), y Diputación de Gipuzkoa han puesto en marcha este estudio que analiza la realidad sucesoria de las pymes en Gipuzkoa y contempla herramientas y comportamientos empresariales que permitan el mantenimiento de la actividad empresarial y la generación de riqueza en el territorio. El estudio ha estado abierto a todas las pymes industriales de Gipuzkoa y han participado más de 160, cuyos datos y opiniones han servido para construir el diagnóstico y las estrategias de apoyo al enraizamiento de la pyme en Gipuzkoa. El proyecto ha contado con la colaboración de Ikei y del Grupo Oteic.

Contribución al territorio

El 62% de las pymes industriales de Gipuzkoa tienen un impacto medio alto en el territorio. Otro 20% posee un impacto alto. Estas cifras arrojan un dato revelador: el 82% de las pymes guipuzcoanas son grandes generadoras de actividad y riqueza y por tanto contribuyen de forma intensa al desarrollo económico y social del territorio. De hecho, el 42% de ellas compran en el territorio y el 37% vende en él, lo que representa un saldo exportador positivo. La inversión en I + D es otro indicador importante de la apuesta por el crecimiento y la generación de riqueza y desarrollo de las empresas. El gasto promedio en I + D de un 25% de estas pymes industriales es de más de un 3%, cuando la media de gasto en el resto del Estado ronda el 2%. Asimismo, otro de los datos que arroja el estudio es el gasto medio en acciones sociales, que se sitúa en los 5.850 euros.
Casi el 50% de estas pymes ha consolidado un producto o marca propios, lo que les permite ser competitivas en el entorno internacional y desarrollar un efecto tractor sobre las empresas del territorio, a las que adquieren casi la mitad de sus compras (42%). La red interempresarial generada por estas pymes fortalece el tejido económico de Gipuzkoa, pero también es peligroso el efecto dominó que el eventual cierre o salida del territorio de esas empresas tractoras puede desencadenar y en ese sentido cobra especial importancia mantener la competitividad y potenciar el enraizamiento de la pyme industrial tractora, cuyos efectos multiplicadores son beneficiosos para toda la red.


El estudio también poner de manifiesto su apuesta por el futuro. Aproximadamente una cuarta parte de estas empresas destinan más del 3% de su facturación a la innovación. Una pyme de estas características es atractiva para potenciales compradores extranjeros. La salida de la propiedad del territorio supone reducir la autonomía y aumentar la vulnerabilidad del territorio. Por ello, enraizar a las empresas en Gipuzkoa es crítico para que las decisiones se tomen aquí.
Finalmente, estas empresas, principalmente empresas familiares y cooperativas o sociedades laborales, tienen una fuerte implicación social. Su compromiso se materializa en una plantilla media de 32 empleados. El empleo genera flujos económicos que pasan de la industrial al comercio y otros servicios como educación y salud a través de la unidad doméstica. También aporta estabilidad a la sociedad y una mejor distribución de la riqueza. Pero además de una contribución social directa con el empleo, también atienden demandas de la comunidad dedicando cada pyme como media casi 6.000 euros anuales a acciones sociales. Por su aportación conjunta al territorio, esta empresa, pocas veces destacada en los medios, merece ser reconocida y apreciada.

Los riesgos de las pymes

El estudio también refleja los riesgos a los que se enfrenta una pyme industrial e identifica los factores que lo desencadenan. El riesgo de salida está íntimamente relacionado con la posibilidad de recibir ofertas de compra y con una escasa vinculación con permanecer en Gipuzkoa. El riesgo de cierre, sin embargo, suele estar relacionado con factores como la pérdida de cuota de mercado, problemas motivados por la dimensión de la empresa o por la pérdida de clientes. Por último el riesgo de sucesión (bien sea familiar o no familiar), suele estar acentuado por cambios en la estructura societaria, la inminencia del proceso sucesorio o problemas propios de la sucesión.

El estudio demuestra que existe un riesgo de cierre entre las pymes industriales de Gipuzkoa, lo que exige tomar medidas y poner en macha los mecanismos necesarios para evitar el cierre de esas empresas y con ello, impedir la pérdida de riqueza y desarrollo que su cierre provocaría en el territorio.

Respecto al riesgo de salida, el prototipo de empresa con riesgo medio alto es una compañía pequeña, de menos de 36 empleados y que factura una media de 9,9 millones de euros, un 65% posee producto propio y un 68% no posee otros negocios. En este contexto, el 20% de estas pymes tienen un impacto económico social medio-alto, lo que hace aun más necesario la puesta en marcha de medidas que ayuden a mantener la empresa en el territorio, invirtiendo en talento y poniendo en marcha mecanismos de resolución de conflictos.

Asimismo, el estudio manifiesta que las empresas familiares corren menos riesgo de cierre y de salida del territorio que las no familiares.

El enraizamiento, tarea de todos

Si las inversiones y la dimensión que el negocio exige para mantener la competitividad son excesivas, el empresario o empresarios pueden verse tentados a abandonar, particularmente si se presenta una buena oferta de compra. Ante esta realidad y en interés del territorio, es importante potenciar el deseo de mantener la inversión en las empresas de nuestro territorio, tanto desde la sociedad, la administración y los grupos de interés implicados en cada caso.
Sin embargo, los apoyos exteriores no serán suficientes si la empresa no favorece el espíritu creativo y con el objetivo de progresar. Este espíritu, propio de los mejores empresarios, tiene que “inocularse” en su versión 4.0 en los futuros empresarios. Para ello, además de la eficiencia en la gestión empresarial, los empresarios deben abordar una nueva pedagogía y potenciar el denominado “efecto cremallera”, que supone trabajar en paralelo los dos niveles empresa y familia/propiedad.
El reto es seguir la estela de las empresas tractoras que ya han abordado las recomendaciones planteadas y promover el paso del taller a la empresa, ampliando la perspectiva de la excelencia operativa a la eficiencia rentable, de cuidar la gestión y ‘mimar’ también el gobierno de la empresa. En este proceso a veces es importante dejarse guiar por personas que hayan pasado ya por la sucesión.
Dar continuidad al proyecto empresarial con una visión a largo plazo forma parte de una de las claves para una transmisión responsable. Debe ser un camino continuo, en el que el empresario (familiar y no familiar) actúe con responsabilidad y las instituciones le acompañen, diseñando e impulsando las estrategias de consolidación y crecimiento que le den respaldo.
Este estudio no es un fin en sí mismo. Tras diagnosticar la situación de la pyme industrial, el siguiente paso es impulsar y facilitar procesos de capacitación y empoderamiento para acompañar a las empresas familiares y no familiares de Gipuzkoa en sus procesos de transmisión. Por su relevancia y sus implicaciones, este proyecto ha sido una iniciativa colectiva impulsada para mantener un sólido tejido empresarial en nuestro territorio.