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16 febrero 2017Bilbao

Palabras de Carmen Bernabé en la entrega del premio Zirgari Sariak a la Igualdad 2017

La teóloga Carmen Bernabé ha sido distinguida con uno de los premios Zirgari a la Igualdad 2017, por su trayectoria en la promoción de los derechos de las mujeres. Otorgados por la Diputación Foral de Bizkaia y BBK, estos galardones reconocen la labor de personas, entidades y empresas que trabajan en favor de la igualdad.

Palabras de Carmen Bernabé en la ceremonia de entrega de los premios que se celebró el 7 de marzo: 

"He de confesarles que estoy nerviosa; y sorprendida, agradecida y emocionada de recibir el premio Sirgariak a la trayectoria vital. La imagen de estas mujeres y su duro trabajo en un mundo masculino es realmente evocadora.

Un premio a la trayectoria vital parece que obliga, al menos un poco, a mirar hacia atrás y a preguntarse cómo se ha llegado aquí. Y al hacerlo, surge una mirada llena de sorpresa y agradecimiento.

Agradecimiento a quienes me propusieron para este premio y a quienes me lo han concedido. Agradecimiento a aquellas mujeres sabias que me rodean y me han dado su apoyo y su impulso todos estos años; a aquellas otras mujeres más lejanas que comenzaron una tarea con la que yo empalmé y en cuyos hombros me se aupada. Desde Hildegarda de Bingen, Teresa de Jesús, Elizabeth Cady Staton, a Elisabeth Johnson, Elisabeth Shüssler Fiorenza, Mary Salas, entre otras muchas. Son todas ellas mujeres que han trabajado la teología o son teólogas feministas
Agradecer también a aquellos hombres que, en este ámbito tan masculino y androcéntrico, han sabido ser compañeros leales, sin paternalismos estériles.

Este premio a la trayectoria vital en el trabajo por la igualdad de hombres y mujeres en el campo teológico me emociona porque muestra y reconoce que se puede ser feminista y cristiana. Y es que la Teología feminista desarrolla el impulso contracultural y auténtico de la tradición de Jesús de Nazaret que está en la entraña del cristianismo. Lo hace porque está cerca de quienes son más vulnerables, rescata a las invisibilizadas y las empodera, y, a la vez, critica y exige a los dirigentes eclesiales un cambio de pensamiento y de estructuras eclesiales para que la comunidad sea un lugar donde las mujeres, consideradas menores de edad a perpetuidad en ella, puedan ser personas iguales a los varones, con capacidad de decisión, y puedan estar en igualdad con ellos allí donde se elaboran las leyes y se toman las decisiones que rigen la vida comunitaria, allí donde se decide la vida y el futuro de la comunidad; la teología feminista pide que sean las propias mujeres las que decidan cuál debe ser su parte de responsabilidad en la Iglesia, que no sea diferente a la de los varones y que no sea establecida por ellos sin ellas.

La teología feminista es, sin duda, incomoda porque no quiere renunciar a ninguna de sus dos señas de identidad, ni a la feminista ni a la cristiana, y se toma en serio ambas. Muchas veces, somos incomprendidas en el mundo feminista que es también el nuestro, pues se nos achaca que permanecemos y legitimamos una institución irremediablemente patriarcal; y somos incómodas para los dirigentes eclesiales que organizan la Iglesia desde su punto de vista androcéntrico. Somos incómodas porque nos consideramos autorizadas a interpretar la Escritura, a pensar a Dios en femenino tanto como en masculino, a imaginar la comunidad eclesial más fraterna y horizontal, porque reivindicamos la memoria y la autoridad de María Magdalena como apóstol y la de las otras discípulas de Jesús en pie de igualdad con los varones.

Las teólogas nos sabemos formando parte de ese gran movimiento de mujeres que del que todas las que nos encontramos aquí somos una parte; trabajamos en diferentes frentes por un mundo más justo e inclusivo, donde las mujeres no sean ciudadanas de segunda, donde tengan las mismas oportunidades, donde no sean asesinadas. Como las sirgueras, que cada una con su cuerda, con un esfuerzo enorme pero conjunto, en un mundo masculino y aún machista, lograban hacer avanzar los pesados buques y ganarse el salario y el respeto.

Muchas gracias, Ezkerrik asko"

Otros premiados

La asociación Clara Campoamor, la revista Pikara Magazine y las empresas Grupo Servicios Sociales Integrados e Ingeteam también han sido seleccionadas en la edición de estos premios, que están inspirados en el trabajo que realizaban las sirgueras remolcando barcos por la ría con la única ayuda de una cuerda, la sirga, y su propio esfuerzo físico.

La profesora de Deusto, pionera de los estudios teológicos con perspectiva de género, ha recibido el Premio Honorífico a la Trayectoria. El premio de Trabajo Contra la Violencia Hacia las Mujeres se ha concedido a la Asociación Clara Campoamor, el premio de Empoderamiento ha recaído en la revista digital Pikara Magazine y el de Corresponsabilidad y Conciliación, lo recibirán ex aequo el Grupo Servicios Sociales Integrados e Ingeteam.

Todas las categorías están dotadas con una recompensación económica de 6.000 euros, menos el premio honorífico que no cuenta con ningún tipo de recompensación económica. La gala de entrega será en la sala BBK el próximo 7 de marzo, víspera del Día Internacional de la Mujer.

 Video.